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lunes, 9 de marzo de 2009

De nuevo en Houston

En un avión que va de Japón a Estados Unidos van tres pasajeros de la misma empresa: uno de Malasia, otro de Shri Lanka y otro español. Cuando llegan a EEUU, en el control de inmigración, dos de ellos salen inmediatamente, mientras que el otro tarda una hora más. ¿Quién y por qué?

Parece un chiste, ¿verdad? Pues no, no lo es. Es lo que nos ha pasado hoy en el aeropuerto Geroge Bush Internacional (gran nombre) de Houston, en que hemos tenido que esperar a mi jefe durante una hora. El motivo: Malasia es un país mayoritariamente musulmán, y por ello está en la lista de países peligrosos de EEUU. Así que aunque haya estudiado su máster y trabajado dos años en EEUU, y lleve otros tres años en Japón, le han tenido ahí una hora con oscuros propósitos de seguridad.Así pues, más tarde que pronto, he llegado a mi nuevo hotel (esta vez no haré un reportaje, tranquilos).

El propósito de este viaje de una semana es, de nuevo, mitad entrenamiento y mitad trabajo. Esta vez he venido con un poco menos de ganas, porque el sábado estuve pocho y con fiebre (dormí más de 17 horas). Pero claro, el jefe de la Schlumberger me llamó desde Estados Unidos diciéndome que mi presencia es crítica para garantizar el éxito de las operaciones de la empresa. Como buen secuaz, ibuprofeno en mano me he embarcado en esta nueva tarea en nuestra perpetua batalla contra las energías renovables.

Si el jet lag y el tiempo libre me lo permiten, intentaré contar algunas cosas durante estos días. Y digo lo del tiempo libre porque, como todo buen médico sabe, la gente en viaje de empresa no necesita dormir, ni horas libres, ni días de descanso. ¿Cómo? ¿Qué los médicos no saben eso? ¡Pero cómo no lo van a saber, si cualquier jefe (de lo que sea) lo sabe desde el primer día!

Por otro lado, y sin relación con lo escrito hasta ahora, quiero mandar desde aquí un agradecimiento a todos los que habéis respondido a mi llamamiento de ¨contar¨ cuánta gente sigue mi blog: mamá, Nuria, Merche, Ana y lasombradelviajero (quizá debería usar tu nombre real, ¿no?). Intuyo que May lo lee también, pero últimamente anda un poco liada. Así pues, he llegado a la conclsuión de que mi blog es leído por un público mayoritariamente femenino y familia mía, con la única excepción en ambos campos de lasombra :P

¡Muchas gracias a todos por seguir leyendo y hasta pronto!

PD: Reconozco que hoy me ha quedado una entrada un poco rara, pero es por culpa de la falta de sueño y la resaca del resfriado. ¡No me lo tengáis muy en cuenta!

jueves, 15 de enero de 2009

Viaje a Houston (Diciembre): Curiosidades

En la que creo será mi última entrada acerca de mi viaje a Houston de Noviembre-Diciembre, quiero compartir un par de fotos que tomé allí. He de decir que, debido a falta de tiempo, ganas, solvencia económica y destinos de interés, no realicé ningún tipo de turismo.

Así pues, todas las fotos que tengo son de los alrededores de primer hotel. A falta de monumentos, compartiré con vosotros fotos de algunas curiosidades que he visto en los EEUU.

La primera de ellas no es demasiado impresionante en sí misma. Lo que quería ilustrar es el hecho de que, en el sitio en que estuve, la mitad de las tiendas tenían una mega-bandera de Estados Unidos en la entrada. Nunca he prestado mucha atención, pero creo que en España no abundan las exaltacioines patrióticas en los comercios.

No haré comentarios sobre la segunda y tercera. Estoy vago.

Con la última foto pretendo ilustrar una de las cosas que llama la atención en Texas: los coches. Hasta donde alcancé a ver allí, los coches pequeños son medianos, los medianos son grandes y los grandes... bueno, son como el que hay en la foto. ¿Así como van a tener suficiente petróleo?








domingo, 11 de enero de 2009

Viaje a Houston (Diciembre): Entrenamiento de la empresa

Desde hace ya varias semanas tenía pendiente escribir acerca de lo que estuve haciendo en EEUU aparte de comer ensaladas y quejarme. De la primera semana, en la que estuve trabajando, poco puedo contar (dado que volveríamos a los potatos y zanahorios).

Del 1 al 13 de Diciembre estuve tomando parte en un entrenamiento para nuevos empleados de Schlumberger. Dicho entrenamiento tuvo lugar en un hotel (distinto al de mi post de Noviembre), en el que estuve confinado durante las dos semanas. El grupo estaba compuesto por 24 personas de diversas nacionalidades (de los que aproximadamente 2/3 eran chinos, estadounidenses y franceses) venidos de diversas partes del mundo.

En este entrenamiento tuve la oportunidad de aprender más acerca de la altruista y medioambiental industria petrolera. Aprendí acerca de las tecnologías, de los aspectos económicos y del papel de Schlumberger dentro de la industria. Es agradable saber que pertenezo a ese pequeño porcentaje de la población que quiere que la energías renovables sigan siendo caras y escasas, que el precio del petróleo suba y que el invierno sea frío.

Además de aprender acerca de los hidrocarburos, también tuvimos diversas clases acerca de trabajo en equipo, administración de proyectos y habilidades comunicativas. He de reconocer que en conjunto fue una experiencia constructiva y útil para mi trabajo.

Tras el rollo, os dejo un par de fotillos. ¡A ver quién consigue encontrarme en la segunda! (Pista: soy el de la chaqueta azul y el casco blanco).



miércoles, 26 de noviembre de 2008

Viaje a Houston: mi hotel

Como muchos de vosotros ya sabéis, me encuentro actualmente de viaje de negocios en Houston, Texas. Viaje de negocios. Houston. Viaje de negocios en Estados Unidos. Viaje de empresa. Houston. Estados Unidos. Viaje de negocios. Texas. Houston. Que profesional suena, ¿verdad? ¿Se nota cómo se me llena la boca diciéndolo? Mira, mira, otra vez. Houston. Viaje de empresa. Podría pasarme el día así…

Pues bien, pasada esta introducción, decir que Houston es una ciudad bastante aburrida, sin prácticamente nada que ver ni visitar. No tengo coche, y el transporte público es inexistente, por lo que me pasaré todo el tiempo libre en el hotel. Precisamente por eso, dedicaré mi primer post a eso: el hotel.

Comenzaré por lo típico: la foto de la cama y de la tele. Esta es una habitación de tipo “rey”. El nombre es impresionante, sí, pero hay que recordar que EEUU es una república. Por lo tanto, la habitación “rey” es la más barata de todas. Aún así, no me quejo, la cama es bastante mejor que mi cama de Japón; y la tele no es mejor que la de Japón únicamente porque en Japón no tengo tele.


Pero el motivo de este post no es restregaros que estoy en un hotel pagado por la empresa. Houston. O bueno, quizá ese sea el motivo, y lo que voy a decir a continuación una excusa. En cualquier caso, hay tres detalles que me han llamado la atención en la habitación.

El primero es el contenido del cajón de mi mesilla de noche. En las siguientes fotos puede verse que contiene tres libros. El central es autopropaganda del hotel, y es normal. El de la izquierda, es una Biblia. Normal no sé si es, pero lo daré por válido. Ahora mirad el de la derecha… el libro de los mormones (otro testamento de Jesucristo). Tremendo. Me pregunto para qué me he traído novelas para el viaje.



La segunda cosa que me resultó curiosa está en el techo; no es la primera vez que veo esto, pero es la primera vez que me decido a compartir mi opinión al respecto. Esta foto es de la parte central del techo de mi habitación. Antes de seguir leyendo, miradla antentamente y decidme que veis. Hay algo que ha llamado mi atención, de lo que no me di cuenta inmediatamente pero, que a medida que pasaron las horas, se hizo más obvio y me incitó a hacer esta foto. ¿Adivináis qué es? (La solución está después de la foto).


Pues, lo que hay es… ¡NADA! Y ahora estaréis pensado, ¿y eso qué tiene de especial? ¡Pues que no hay luz! A medida que pasaron las horas, y se hizo de noche, me tuve que poner a encender miserables lamparitas que se contentan con alumbrarse a sí mismas, y plantearme si debería ir a leer al cuarto de baño. Este verano ya me pasó lo mismo en Sevilla y me resultó impactante. Voy a proponer que cambien la calificación de los hoteles y, que en vez de con 1 a 5 estrellas, se califiquen con de 0 a 4 estrellas más una bombilla, que indique que hay una luz en el techo. ¡Preferiría un hotel de 2 estrellas con una bombilla, que 3 estrellas sin bombilla!

Y lo último de lo que quiero hablar es del cuarto de baño. Con una gran alegría en mi alma, he de decir que este baño comparte una característica con el cuarto de baño de mi casa de Algeciras (el del piso de arriba); y es algo que no he visto en ningún otro cuarto de baño del mundo hasta ahora. ¿Lo adivináis? Bueno, supongo que después de lo del techo, nadie va a ponerse a pensar… os imaginaréis que se trata de otra tontería. Tenéis razón. La respuesta, después de la foto.


Pues bien, la característica es… (puedo sentir la tensión en el ambiente)… ¡el espejo! ¡Resulta que si dejo la puerta del cuarto de baño abierta, puedo verme en el espejo! En el cuarto de baño de Algeciras se puede usar el espejo de la ducha para conseguir el mismo efecto. ¡Qué sorpresa me llevé anteayer cuando, ocupado con menesteres que no voy a relatar, levanté la cabeza y descubrí tan añorada imagen! Cuando me observe en toda mi gloria me pregunte… ¿acaso el ingeniero o arquitecto no es consciente de cuán perturbador es verse a uno mismo mientras…?

Con eso termino mi relato de la habitación de mi hotel. En Houston. Creo que con esto os haréis una idea de lo poco que me ha entusiasmado el resto de la ciudad. Quizá en otro momento os hable de los procesos de inmigración, de lo poco que hay que ver en la ciudad, o de lo que estoy haciendo aquí; pero creo que eso lo dejaré para otro día, que aún me quedan dieciocho días aquí y no quiero quemar todos los temas interesantes.

¡Un saludo y hasta pronto!