
Quizá alguno de vosotros recuerde que en un p abellón de la Expo de Sevilla de 1992 (no sé si el de Canadá, el de Medio Ambiente u otro) había una película en 3D de unos 15 minutos. Con las gafas con un ojo rojo y el otro azul se podía ver como un hombre con un traje protector usaba un palo para remover un vertido tóxico y a continuación nos lo ponía en la cara a todos los expectadores.
Años después, atendí en Londres a un documental sobre el Titanic, también en tres dimensiones.
Por último, en dos Disneyland distintos he atendido a "Cariño, he encogido al público", en el que las tres dimensiones se combinan con otros efectos para dar la sensación de que el público esta inmerso en la película.
Hasta este momento, ninguna de las películas había sobrepasado los 20 minutos. Hasta hace dos semanas.
En mi feliz ignorancia, desconocía que el cine en 3D ya no se reduce a pequeños fragmentos cinematográficos aleatorios, sino que varias películas recientes (y famosas) pueden ser vistas tanto en dos como tres dimensiones.
Tras tal descubrimiento, decidí probar la experiencia. La película elegida fue Avatar (una especie de aventura ecológica en un mundo lejano en un futuro también lejano). No me dentendré a comentar los detalles de la película, entretenida pero que no marcará un hito en mi experiencia cinematográfica.
La experiencia tuvo dos caras. Al principio, y en algunos momentos puntuales, las 3D resultaban impresionantes. Ver al protagonista recorriendo un pasillo hacia la cámara, y efectivamente estando cada vez más cerca, es cuanto menos curioso. Y las batallas, con monstruos saltando encima de naves, explosiones, etc, me parecieron una maravilla.
Por otro lado, las gafas se hacían pesadas con el paso de los minutos. Además, debido a que los cristales eran grises, la película se veía bastante oscura: al final, Riku acabó bastante cansada y yo tenía migraña (menudo par de delicados que somos, ¿verdad?).
En resumen, me pareció una experiencia única e irrepetible (creo que ya pregunté en un post, irrepetible significa que no lo vas a repetir, ¿no?). A todos los que nunca hayáis ido a una película en 3D, os recomiendo probarlo con una que esté llena de efectos especiales. Y a los que ya lo hayáis probado, ¡espero que me deis vuestra opinión!
¡Un saludo y hasta pronto!
2 comentarios:
Por Dios Jorge, tan moderno en algunas cosas y en otras...
Tu sobrino Juan, cada vez que va a casa de Silvia nos obliga a ponerle Shreck en 3D, y todos con las gafas puestas bajo su presión psicológica, tenemos que ver 20 veces la escena en la que coge una araña por el hilo, y la balancea hacia nosotros... tenías que ver la cara de Elisa debajo de sus gafas!!! Preguntale a Silvia
Bueno, Nuria, ¡gracias por responder! Esta vez has sido la única que ha contestado.
Pues sí, la verdad es que yo hace ya unos tres años que no me actualizo en cuanto a tecnologías se refiere... y eso que vivo en Japón. ¡La próxima vez que vaya os pediré que me sorprendáis con la impresionante tecnología occidental que maneja Juanito!
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